¡Constrúyelo y vendrá!
La resolución del binomio realidad/ representación (maniqueísmos que olvidan que la verdad tiene muchos puntos de vista) ha sido una constante en el debate del documental como género, pero también su motor de desarrollo. Pero no se debe olvidar que el cinematógrafo comenzó recogiendo la realidad hasta que se fue descubriendo a sí mismo para otra cosa: contar historias.
Durante los primeros años, la mayor parte de las películas que se rodaban eran temas de actualidad o noticiarios, es decir, el mundo cotidiano era suficiente para provocar asombro. Pero las novedades se gastan y empezó a surgir el paisaje, lo exótico, la narración épica, lo bélico… la ficción. Es decir, cuando abandona sus orígenes surge el documental como género pero ya estigmatizado por una problemática doble presunción: la de definirse por oposición al cine de ficción y la de configurarse como una representación de la realidad.
Pero para contar algo se enfoca, se adopta un punto de vista, se extracta, se recrea un fragmento del mundo o se crea algo “para la pantalla”. ¿O todo al mismo tiempo? ¿Hasta qué punto se debe dirigir la mirada del espectador?
El debate teórico que no cesa sobre las categoría y límites de los géneros parece ya un poco desfasado porque, al final, lo que importa es el poder del relato. Y es lo que nos ha gustado de este vídeo que no sólo habla de lo que parece sino que nos cuenta que, cuando los problemas no son únicos, sus soluciones tampoco deberían serlo.
Y lo hace utilizando un tema de actualidad en el debate ciudadano, el creciente uso de la bicicleta en las ciudades. Holanda lo consiguió pero para ello tuvieron que cumplirse algunas condiciones necesarias: una ciudadanía concienciada y activa, gobernantes que escuchan y el desarrollo de políticas adecuadamente reflexionadas e implantadas.
Ciudades en dos ruedas
Hace unos meses, Casey Neistat fue multado por salirse del carril bici neoyorkino. La gracia del asunto estaba en que no le había quedado más remedio que hacerlo, pero al agente de la ley poco le importó que se hubiera visto obligado a tomar esta medida cuando eran otros quienes estaban invadiendo su espacio. A partir de aqui Casey pergeñó un vídeo que barrió en visitas. La idea era sencilla: circular por el carril sin salirse en ningún momento, lo que le obligaba a “estamparse” contra todos aquellos obstáculos ilegales que se iba encontrando. Y el resultado de la idea sencilla fue de lo más elocuente:
bike lanes from Casey Neistat on Vimeo.
Hace unas pocas semanas Elías Ibáñez tuvo una idea similar. De hecho la misma idea: enfrentar lo que sucede en la calle a la realidad de cómo debe vivirse. El matiz llega al hablar de diferentes ciudades (NY Vs Valencia), y probablemente de distintas maneras de entender la calle: Si en el fondo Casey se enfrentaba a elementos que muchas veces se disponían en su contra por la urgencia de la ciudad, Elías recoge sonrojantes escenas en las que la invasión del espacio obedece al simple egoismo y a la incapacidad para reconocer la regulación humana que debería facilitar el trasiego en lo urbano:
Carril bici Valencia from elías ibáñez on Vimeo.
Lo gracioso ha llegado al comparar lo que sucede en estas dos ciudades con lo que se podría dar en Coruña. De hecho cualquiera que use la bici con un mínimo de regularidad sabe cuales son los problemas de circulación en este otro espacio, y en realidad no serían ni los de NY ni los de Valencia.
Sería la misma idea, pero siempre resultaría distinta al ejecutarla. Habrá que demostrarlo, digo yo… Y mejor con imágenes que parecen ser el paso adecuado a la sensibilización para mejorar estas ciudades en las que ¿vivimos? Entretanto, vive y pedalea como puedas.
Yarn bombing!!!
La evolución en el arte urbano, sobre todo desde los 70, ha dado paso a una enriquecedora diversidad de formatos. Desde sus reivindicativos orígenes, el graffiti se ha asentado como medio de expresión incluso como herramienta para humanizar y dar color a al devaluado espacio urbano, que ha crecido olvidando la expresión de lo personal.
El yarn bombing es una variante más, en este caso un colorido ejercicio que echa mano de connotaciones tan hogareñas como el punto y el bordado para revestir o adornar elementos urbanos. La expresión humana sale a la calle para rasgar el gris que nos envuelve y alterar la artificialidad de nuestro ¿orden? que ahora se agrava por el pesimismo de la falta de visión.
En esta ocasión la iniciativa surge de Lucia y esa olla de ideas que es Peka’s World. La idea era sencilla: vestir al Soldado Romano de Botero situado ante la Domus coruñesa. El resultado fue una gamberrada amable que ya en un día desapacible termino provocando que muchos viandantes abandonaran el paseo al borde del atlántico para fotografiarse bajo esta imagen peculiar.
buBble: Construya su propia vivienda…
Uno de los vídeos mas visitados y enlazados.
Mas informacion sobre el proyecto buBble pinchando aqui mismo.



