Deconstrucción y recontrucción

oneman

its a bit stupid to say as i make so many films… but i consider this one as my best so far. joie les amis!

Este sencillo texto lo tuiteaba Vincent Moon el 3 de abril, y por su contundencia tenía que llamar la atención sí o sí. Moon, quien estuvo detras de La Blogotheque cuando en esta web reinventaron el valor icónico de la grabación en vídeo de la música en directo, tiene una entidad más que probada como para que una afirmación de este calibre produzca serio respeto.

Que este vídeo sea su mejor obra es improbable: es joven, y no para de recorrer mundo con su cámara y sus micros siempre a mano. Que sea su trabajo más accesible resulta todavía más dudoso: en casi 15 minutos se iniciará un recorrido de espeología sonora que terminará derivando en una especie de explosión lynchiana a la que hay que conceder la atención necesaria, aunque pueda no resultar agradable.

Y sí, estamos hablando de música en directo, siempre. En esta ocasión pura electronica, pero en un contexto de creación que partirá de lo real para que todos sus elementos desgranados sirvan a ONE MAN NATION para dar forma a su expresión.

Yarn bombing!!!

La evolución en el arte urbano, sobre todo desde los 70, ha dado paso a una enriquecedora diversidad de formatos. Desde sus reivindicativos orígenes, el graffiti se ha asentado como medio de expresión incluso como herramienta para humanizar y dar color a al devaluado espacio urbano, que ha crecido olvidando la expresión de lo personal.

El yarn bombing es una variante más, en este caso un colorido ejercicio que echa mano de connotaciones tan hogareñas como el punto y el bordado para revestir o adornar elementos urbanos. La expresión humana sale a la calle para rasgar el gris que nos envuelve y alterar la artificialidad de nuestro ¿orden? que ahora se agrava por el pesimismo de la falta de visión.

En esta ocasión la iniciativa surge de Lucia y esa olla de ideas que es Peka’s World. La idea era sencilla: vestir al Soldado Romano de Botero situado ante la Domus coruñesa. El resultado fue una gamberrada amable que ya en un día desapacible termino provocando que muchos viandantes abandonaran el paseo al borde del atlántico para fotografiarse bajo esta imagen peculiar.

Redescubriendo los nuevos caminos de la financiación

lisergicos

La imagen que ilustra pertenece a un ilustre momento del audiovisual patrio. La Matanza Canibal de los Garrulos Lisergicos fue el prometedor arranque de un proyecto que se vio truncado poco después por nefastos motivos, pero esto no quita que se mantenga la sorpresa de su gestación: hablamos de 1993, Galicia, cine de género y unos cabezas locas que arrancan la (baja) producción de la peli vendiendo bonos con los que asegurar el montante necesario para cintas, comida y cerveza. Dada la naturaleza del proyecto, con esos bonos lo que aseguraban era una copia en vídeo del resultado final, no beneficios en bolsa, pero la intención es lo que cuenta.

Esto viene un poco a cuento porque el viernes y el sábado se celebró en Madrid el Transmedia Living Lab. En realidad tampoco es que tenga una relación directa con esto (incluso diría que es casi ofensivo acordarse de un evento que ofrecio grandes momentos vía streaming sólo por esta cuestión), pero sí entronca con algo que Gonzalo Martín plantea en Pulsiones respecto a la presencia de marcas en el crowdfunding. Es un tema de gran interés (que, por cierto, se amplia en los comentarios), quizas un camino de futuro para la consolidación de algunas propuestas en el audiovisual, aunque graciosamente por beber de lo popular en sus ejemplos mas conocidos (como en la estrategia seguida por El Cosmonauta) me ha recordado el caso de La Matanza.
Y es que en los apartados, digamos más sectoriales de las industrias culturales la introducción de marcas afines a un algo concreto es, quizas, más que un futuro un presente desaprovechado. Precisamente La Jefa se acordaba de esto hace casi un año, con motivo del Resurrection Fest: aunque se trataba de un evento musical, el objetivo más jugoso para marcas específicas que allí participan es el de conseguir material promocional con el que luego retroalimentar su áurea entre fieles de unas muy determinadas corrientes culturales. Y ésto en realidad no es solo cosa del Resurrection: cíclicamente aparece algún vídeo espectacular por la red en el que alguna marca ha querido condensar los valores de su producto. Tal vez lo paradójico resida en que ésto suceda con marcas “pequeñas”, aquellas que tienen muy claro hacia donde quieren dirigirse, lo cual no resulta un impedimento para que el resultado final sean piezas tan maravillosas como ésta:

Que sí, que no deja de ser publicidad, pero no es menos cierto que tampoco deja de ser una experiencia visual. Y eso tambien habrá que tenerlo en cuenta, ¿no?
Bola extra:
El crowfunding en el audiovisual de puro entretenimiento nacería siempre ligado a la serie B, o directamente la más abyecta Serie Z. Tim Burton recogía muy bien en Ed Wood las peripecias en las que se vio envuelto aquel truhán para sacar adelante la (mal llamada) peor película de la historia del cine, con bautismo en piscina incluido.
Pregunta para finalizar:
¿Cual sería en este momento la diferencia entre patrocinio y el crowfunding como busqueda de fondos? ¿Arcade Fire ya había decidido colgar su primer concierto de The Suburbs y luego añadio el logo de American Express, o primero aseguro la financiación de estos para tomar la decision de publicarlo?

Las enseñanzas de Repronto

Repronto

La cultura trash o cultura basura no nace de forma explícita, pero crece y se reproduce sin que se puedan considerar pautas estables en su desarrollo. En realidad ni siquiera obedece a una autoconsciencia, son movimientos que en muchas ocasiones evolucionan (o degeneran) gracias a la visión popular de hechos concretos. Por ejemplo, la iconografía pop que ha terminado derivando del nazismo, o, mas recientemente, la capacidad de reconvertir el terrorismo islamista en un concepto cerrado que tanto puede servir para facturar tramas “serias”, como para buscar los limites del humor.

El concepto de la cultura trash no es nuevo. Desde una perspectiva de los contenidos populares, probablemente lo mas adecuado seria situarlo a partir de los años 60 en entornos angloparlantes, cuando comienzan a aparecer críticos capaces de analizar los matices de la cultura pop separando aquello que simplemente obedece a las modas, de aquello que encuentra su origen en la necesidad del publico por ver reflejadas en los medios diferentes obsesiones. Un ejemplo de esto serian las películas de ciencia ficción norteamericanas de los años 50, un reflejo de la paranoia que se crea a partir de la guerra fría, que en un primer momento eran consumidas por las masas y que no pasaron a ser objeto de estudio ligero hasta que las nuevas generaciones consiguieron algún espacio en medios de difusión.

En España todo esto llego mas tarde. La particular historia política impidió que se pudiera crear algún tipo de corriente que estudiara la fenomenología pop, aunque en realidad, esta misma particular historia política propició que durante décadas se generara una increíble producción de contenidos eminentemente trash que tuvieron que esperar hasta los 80 para poder empezar a ser tratados, sobre todo en fanzines aunque con la ayuda de algunas publicaciones que siempre habían sido conscientes de la línea que separaba dos mundos bien diferenciados. El terror de pipas, el landismo, la factoria Ozores, el destape…, fenómenos que, de un modo u otro, respondían a los intereses de un país que no estaba especialmente interesado en comprenderse, aunque tampoco se lo habrían permitido.

El profesor Repronto nace hace 4 temporadas como una manera de acercarse al espíritu trash desde una perspectiva castiza, patria, muy nuestra. Fundamenta su discurso recuperando todo este bagaje mediático en el que el comic, el cine de género y la televisión tienen mas importancia que un libro de historia. Todo tan nuestro que cada capítulo ejemplifica el retruécano para jugar a entender el por qué de una producción de décadas a la que se da la espalda cuando esta hablando de la autentica intrahistoria del país. Con Raúl Minchinela al frente, y un gran equipo de colaboradores detrás, estos micro espacios constituyen píldoras de análisis de la sabiduría popular mas desfavorecida: aquella que se genera en función de dinámicas y a la que se le da la espalda según consideramos que “semos” mas europeos. Todos esos rasgos de estilo de un estado que hoy en día genera nueva basura en la que ya ni hay espacio para los creadores que, al fin y al cabo, en el pasado colaban muestras de personalidad en todas aquellas historias que debían superar los filtros administrativos.

No necesita el profesor Repronto de nuestra recomendación, pero nos apetece compartir este magnífico último capítulo.