Proyectos
Proyectos son las cosas que están por venir, pero proyectos también lo fueron cosas que estaban por venir. Siempre estaremos sujetos a la casualidad, esa incertidumbre que en el momento de desarrollarse todavía no se sabe si derivará hacia la sorpresa o hacia el susto.
El concierto que Silvia Penide dió el 17 de diciembre de 2008 en el teatro Rosalía de Castro de A Coruña se iba a sacar en DVD poco después, pero ya habíamos contado por aquí que el destino la jugó y no pudo ser. A pesar de ello, y una vez iniciada la edición, nos daba pena dejarlo ahí aparcado, así que decidimos irlo quitando a pocos aunque fuera acompañado del audio de las cámaras (que, desde luego, no es el mejor).
No deja de ser una edición muy provisional, ya que rematar hasta el infinito su acabado si que haría que nunca viera la luz, pero ya puestos nos gusta que pueda estar disponible para quienes aquel día nos acompañaron, quienes se quedaron fuera del teatro y todo el equipo técnico que participó en la grabación. Y para su protagonista, por supuesto.
(S8) part two
Este domingo finalizaba la 2º Mostra de Cinema Periférico (S8). Al igual que el año pasado, al cubrirla en su totalidad no sólo se pierde la posibilidad de asistir plácidamente a sus diversas actividades, sino que se hizo hincapié en forzar la resistencia física y capacidad de atender a todo lo que en ocasiones estaba sucediendo.
Y “suceso” sería un concepto interesante para hablar y desarrollar lo que de nuevo se concentró en la antigua carcel provincial coruñesa. Por múltiples motivos, pero sobre todo por lo incontestablemente arriesgado que resulta la apuesta por un tipo de actividad cinematográfica que de manera muy casual se puede dar en ciudades pequeñas que, en principio, no cuentan con público para prestarle la debida atención.
En realidad esto último es una trampa: el público no tiene por que existir, y en ese caso hay que crearlo. Éste es uno de los apuntes que se sacan de la entrevista que Elena Duque realizó al director de la Mostra, Ángel Rueda, y a Beatriz Navas, responsable del área audiovisual de La Casa Encendida. Y es así, es completamente cierto. Tal vez a ningún distribuidor en su sano juicio se le ocurriría algo como proyectar la versión completa (o al menos la última versión completa…) de Metropolis acompañada de música en directo, pero el Teatro Colón se llenó, y eso demuestra que ese público existe. Otros momentos álgidos de la Mostra también contaron con una respuesta de público inusual (incluso no esperada, como en el cierre de Zoe Beloff, que obligó a ampliar el aforo para una proyección técnicamente compleja), y sobre todo se demostró que existe una más que evidente capacidad en la vanguardia para conectar con los espectadores. Es por esto que hay que variar las proposiciones: no hay expresiones artisticas que alejen al público, sino que hay público que aun no ha descubierto el valor sugestivo de determinadas formulas artísticas.
Atendiendo a lo práctico, a lo inmediato, el (S8) merece crecer y perpetuarse por el buen ojo que tuvieron Ángel Rueda y Ana Dominguez a la hora de plantear una actividad insólita que pueda servir de referencia. No quiero decir con ésto que sea única a nivel estatal, faltaría más, pero sí es una fecha en el calendario que mucha gente quiere anotar, algo que se puede comprobar rastreando su pista en foros, blogs y otras evoluciones de la comunicación cibernauta.
Atendiendo al espiritu procastinador y la causalidad, el (S8) tiene por delante un gran futuro porque aun está creciendo. Si por un lado cuenta con la eterna retroalimentación de lo vanguardista (sea centrandose en lo químico, sea abriendose a nuevos formatos que vayan apareciendo), por otro cuenta con la necesidad de afrontar problemas presentes que con toda probabilidad mejorarán la hoja de ruta en lo que respecta a la difusión cultural, y es que también en la entrevista Ángel y Beatriz divagan en torno a la necesidad de establecer lazos colaborativos entre diferentes entidades a la hora de poder costear actividades, y por lo tanto programar. Ésto, que en teoría debería ser un problema, fácilmente puede ser una oportunidad para reorganizar la difusión. Y es que en realidad todo viene de hace unos años: de pronto no había localidad que no tuviera su certamen cinematográfico o musical, pero ya antes de que llegara la crisis buena parte de ellos empezaron a quedarse por el camino al generarse un exceso de programación. Y lo que es peor: una incapacidad para captar el público que realmente quiere acudir a ese evento.
Este año se vio de nuevo el resultado de atraer a ese público. Sucedió con las (contra)propuestas de los Left Hand Rotation; con la espeología musicovisual que se curraron los Playtime Audiovisual; las diversas recuperaciones de archivos perdidos de autores gallegos (de más y menos años); el cine primitivo; las delicadas performances de Sherwin y Lyn Loo; la experimentación de Beavers, Solomon y Dorsky; la sesión infantil con Lotte Reiniger… Y a título personal, las ganas de haber podido profundizar más en el universo de Zoe Beloff, que tanto me recordaba al subtitulo que Jordi Costa dio a la exposición que comisarió en 2003 para el CCCB bajo el nombre de Cultura Basura: “una espeleología del gusto”. Pero ésto ya lo explicaré según se vayan publicando las entrevistas que fuimos grabando estos días. Entrevistas de urgencia, pero entrevistas al fin y al cabo.
El retorno del S8
Se viene cociendo desde hace meses, pero es ahora cuando ya tiene presencia y presentación la 2ª edición del S8, Mostra de Cinema Periférico, que esta semana reestrena web. Aquí nos volveremos a comer el marrón de tener que grabarlo todo, todito, estando presentes en cada sección pero sin poder ver prácticamente nada entero. En fin, que estas cosas pasan.
El caso es que repasando el material del año pasado para realizar estas dos promos resultó un poco más sencillo (tampoco demasiado) entender por qué tuvo éxito una propuesta como esta, que en principio sólo se podría considerar como quijotesca en el noroeste peninsular, tan poco dado en las últimas décadas a cualquier cosa que aparentara ser mínimamente vanguardista (ahí están los Sinsal como otro referente atípico).
El S8 funcionó porque supo dejar entrar a los espectadores. No se contentó con referenciar a aquellos que pudieran tener interés declarado en propuestas concretas, sino que se presentó con puertas abiertas para que la curiosidad construyera esos nuevos espectadores apoyandose en la diversa programación seleccionada. De esta parte del espectáculo en realidad sólo algunos fuimos testigos por habernos pasado esos días trabajando, y no visionando. Y es que la cantidad de espectadores asombrados que ese fin de semana pasó por el festival no entraría en los 11 minutos que finalmente dura el vídeo resumen.
En fin, que a partir del día 2 de junio nos veremos de nuevo por la antigua carcel, donde el año pasado ya se vieron cosas como estas
Máscaras: Incombustible Fe
Hace falta mucha dulzura para trabajar en este proyecto. Porque por más que se empeñe nuestro director, no es sencillo.
Nos acostumbramos a convivir con las máscaras, las propias y las ajenas, a sonreír cuando toca, a callar, a convencernos y auto convencernos. Nos creemos fuertes a costa de la debilidad ajena, damos para que nos den. Pocas personas llegan y llenan, con su dulzura, los espacios intermedios, los que de verdad importan. Esa es Fe.
Fue la última en incorporarse y, sin embargo, la que hizo posible que nuestros protagonistas cogieran las riendas de “su historia”. Fe llegaba desde Lugo cada jueves, con la sonrisa en los ojos, y nos reforzaba poniendo ilusión donde, a veces, casi todo eran dudas.
Manolo, Mireya, Eva, Miguel y Amparo no se lo pusieron fácil… Con su aparente docilidad la enredaban en sus historias, tejían entre ellos guiños de complicidad manejando sutilmente las barreras con las que se auto protegen de “nuestra normalidad”. Pero Fe supo seguir su juego hasta que decidieron que querían ser equipo y las normas se fueron estableciendo por si mismas. Dejándose tejer, fueron construyendo juntos las páginas más importantes de su peli de no ficción.
De la mano de Fe nos fueron liberando de prejuicios y miedos. Debatieron la historia para su corto, querían canciones, amor, chicas guapas… ¡No se andaban por las ramas! Provocadores por sistema, vitales por necesidad, fue sin duda la fuerza de esa sonrisa compartida, la que fue haciendo realidad el proyecto Máscaras.








