#LeonComeGamba
16 abril

#LeonComeGamba

Masterchef pertenece a toda esa gama de programas televisivos que despiertan en mí un interés equivalente a cero. Es más, es uno de esos programas que me cuesta asimilar, pues en mi particular concepción de lo competitivo articula un festejo que siempre me ha parecido más tendente a la burla que a la verdadera (auto)superación: el suspense al final depende más de estar a la espera de que alguien la cague que de realizar una auténtica valoración de méritos.

El pasado martes me sorprendió ver en instagram un fotomontaje que no comprendía: el logo de la Metro con una especie de retoque naif. Poco después, ya en twitter, descubrí que pertenecía al hashtag del momento, el ya famoso #LeonComeGamba, e inmediatamente fui a parar al momento del programa en que un concursante, Alberto, ejecuta un plato absurdo (cosa innegable) y recibe un tratamiento por parte de los presentadores que yo, mal espectador, no consigo comprender.

Reconozco, eso sí, que toda la retahíla de tweets al respecto la encontré absolutamente maravillosa: la gente hizo humor con algo que se lo merecía, y, sobre todo, no entraron a insultar a Alberto. Es más: fue protagonista del típico estallido de inteligencia colectiva que de vez en cuando te hace reconciliarte con internet.

Pero en su expulsión no vi eso. En su expulsión vi algo que en mi mente concebía como un maltrato, y sólo eché en falta en la Red que los espectadores del programa cayeran en la cuenta de que se había agredido a una persona para mantener un cierto tono de espectáculo, como si llegar a esos niveles ya estuviera asumido como necesario.

Por suerte Daniel Dieguez, a quien no conocí por haber participado en Deja Sitio Para el Postre sino ejerciendo sus increíbles dotes artísticas, escribió hoy esto en Facebook e hizo que me reconciliara un poco con el mundo:

Mucho me he callado, pero os voy a dar mi opinión con respecto a este asunto. Mal que pese.

Yo no veo la tele. No la veía antes de ser un concursante de mierdality y después… menos ganas me quedaron.

Tras mi experiencia sé varias cosas:
-A los concursantes de los realitys el equipo del programa nos llama MUÑECOS. Esto lo digo para que entendáis el grado de objetualización que sufrimos.
-El equipo del programa se sabe desde nuestro DNI hasta los lunares que tenemos en la espalda, y nos elige por que consideran que podemos generar AUDIENCIA. En general les importa una mierda el talento o ausencia de él que tengamos.
-Para que os hagáis idea de la manipulación que sufren las imágenes en un programa en diferido: en la prueba de eliminación que viví en “DSPP” eran las 2 AM cuando terminamos, tras llevar en el estudio desde las 8 AM, yo tenía gripe y fiebre y el médico del programa solo me había dado unas pastillas para la garganta y a pesar de ello estaba medio afónico. Y cuando ya había terminado el tiempo de la prueba y yo mi postre, decidieron dar 10 minutos más para que mi compañera pudiese presentar algo puesto que su postre ni había salido del horno.

Dicho esto, me parece que es evidente para cualquiera, aún desconociendo todos estos detalles, que la manipulación de contenidos en los medios de comunicación es inherente. Ya no solo en las noticias, lo cual muchos sabemos. El problema en esto es cuando se nos va de las manos y agredimos (sí, agredimos por que esto ha sido una agresión) a un chaval de 18 años que con toda su ilusión, y con el atrevimiento de su ignorancia (por qué no decirlo, todos somos bastante ignorantes, yo el primero) decide presentarse y supera un casting de más de 15.000 personas. ¿Y profesionales supuestamente cualificados se atreven a decirle cosas como que ha faltado al respeto? Sí señores, es una falta de respeto a este chico. Que le han tomado el pelo y con él a ustedes. Este chico seguramente se recuperará y seguirá adelante con su vida, no sin aguantar burlas de desconocid@s durante mucho tiempo y el deseo de no salir de su casa.

Y ahora piensen quien juega con quien o falta al respeto aquí.

Espero que algún día cambien los hábitos de consumo y la televisión, especialmente la pública, sea un lugar para el ocio y enriquecimiento humano de la sociedad y no al revés.

Con todo, no termino de entender nuestra tele, y mucho menos puedo entender que esto sea a lo que se dedica una televisión pública.

Pero soy yo, que soy mal espectador.

 

4 comentarios

      1. Y, a pesar de todo, ambos habéis sido bastante correctos porque directamente se merecen denuncia todas las personas y entidades implicadas en esa ofensa a la dignidad tanto de quienes participan en el programa como del público. Sólo he sido capaz de ver un trozo del vídeo que incrustas aquí, es directamente asqueroso.

        Se puede ofender e insultar a las personas en una TV pública pero no se puede decir algo en Internet de quien actúa (nunca mejor dicho) en política. Se puede acosar a una persona en público en la televisión pero no nos podemos acercar a alguien del gobierno para pedir las explicaciones que tienen la obligación de dar…

        Gracias a ambos.

        1. Pues lo mejor está viniendo tras las reacciones en contra. Uno de los jurados, Pepe, parece estar respondiendo casi ofendido que volvería a expulsar al concursante como respuesta a cualquier comentario, y el hombre parece no entender (o no querer entender) que el problema son LAS FORMAS, y al llevarlo así parecen plantear que se está en contra de la competición. Por supuesto, de la tele parece no haber ningún comentario al respecto, como si no fuera responsabilidad suya el que se den estas situaciones. La verdad, menudo panorama…

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