El “bar español”
1 Marzo

El “bar español”

Cc: ¿Se puede hacer una descripción inicial del celtiberismo?

LC: Sí, se puede describir en cierto modo. Es un producto de una España bastante encerrada y que continúa con una especie de barroquismo que produce cosas tan graciosas como aquel cartel que vi yo una vez que ponía “PROHIBIDO ATROPELLAR NIÑOS BAJO MULTA DE 50 PESETAS”.

Luis Carandell falleció en 2002, y la entrevista a la que pertenece este extracto se realizo en 2000. Durante varias décadas perfiló una imagen paralela del país que, desde una perspectiva humorística, fue sucumbiendo ante la modernidad que comenzó a abrirse paso en los años 80. Una imagen cañí o castiza que, pese a todo, fue alargando su vida al abrigo de barrios y costumbres asentadas y que, finalmente, también parece condenada a desaparecer junto a esa clientela de toda la vida que poco a poco va dejando de estar ahí.

Corretea estos días por la red una estupenda pieza breve de David Álvarez e Ivar Muñoz-Rojas en la que recogen testimonios de algunos representantes de este aire castizo en vías de extinción. Aunque en un principio parece carente de la mordacidaz de las cronicas de Carandell, prestando atención a las imágenes es fácil descubrir muchas de las claves que hace 30 años aun contrastaban con la modernidad que se abría paso.

Es un vídeo pausado, con regusto por el detalle, y que tiene el gran (y agradable) acierto de construirse sobre las propias preguntas que los propietarios tienen en sus cabezas respecto a lo que pueda ser el futuro, planteando de rebote la duda de qué fue el pasado. Con la ironía justa, con los subrayados adecuados: la imagen del aviso de edad corregido sobre la marcha no deja de ser una bonita metáfora de la existencia previa de respuestas lógicas.

6 comentarios

  1. Lo primero que me vino a la mente con el vídeo fue la palabra “fidelidad”. Ahora me explico:
    El bar de toda la vida al que acudes porque está cerca de tu casa, porque quien lo regenta son las mismas personas desde hace años, de ese que puedes marcharte sin pagar porque se te ha olvida la cartera… Ese que cuando sales de casa no tienes que mencionar su nombre porque siempre vas al mismo y tu familia ya sabe donde encontrarte.

    Siempre nos queda “el consuelo” de estas magníficas piezas audiovisuales para recordar nuestra historia.

    1. Pues absolutamente, si, en el fondo parte de lo que emana el vídeo es esa idea de fidelidad, que es algo que dejan caer cuando describen a la antigua clientela, a los famosos que de vez en cuando iban, a que los reconocieran con el paso del tiempo… Y el caso es que la fidelidad no deja de ser un concepto que depende de manera determinante de eso, del tiempo, algo que en cualquier momento tiene que pasar hasta que el olvido lo vaya superando todo. Luego, aparte, ese punto cruel que en el fondo no es sino la perdida de identidad: esos bares sobrevivían en el marco de barrios que han mutado (otra vez) con el paso del tiempo.

      Si el tema da para mucho, da 😀

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